Entre varias clases ó tipos de sombreros, recuerdo el de los años de mozo de mi abuelo (que se podía hacer un gazpacho en su sombra)
según las fotos que conservamos.
El material, o sea el fieltro, que utilizaba este hombre para las mascotas era de calidad especial. Este buen maestro del sombrero, aconsejaba la calidad y el modelo, que cada persona le favorecía más.
El profesional en unos moldes, le daba la forma necesaria según las medidas que tenía tomadas de los clientes.
El sombrerero un oficio de mucha responsabilidad y constancia, dejo de ser comercial, dado que dejo de llevarse esta prenda en mayores y en gente joven.
Adiós a un oficio de maestros, por lo menos en nuestro pueblo.
Faustino Jiménez.